En los instrumentos de
cuerda pulsada
el sonido es producido mediante el punteo de las cuerdas. Para ello
podemos utilizar bien los dedos o
un plectro.
Dentro de este grupo, podemos destacar los dos más
importantes en la actualidad, a saber, el arpa
y la guitarra,
siendo el arpa un instrumento integrante de la orquesta, mientras que
la guitarra solo participa en la misma como instrumento solista.

El arpa,
cuya procedencia se remonta posiblemente a los orígenes del
hombre, es un instrumento cuya característica fundamental es
el
timbre, de profunda delicadeza.
Tiene forma triangular y una estructura
interna de madera; sus cuerdas
se extienden diagonalmente en un plano perpendicular a la caja de
resonancia. En la parte
superior, (llamada consola), se hallan las
clavijas de afinación.

La guitarra
actual data del siglo XIX, aunque sus antecesores se remontan hasta el
siglo XVI.
Su forma es muy característica: caja de resonancia ovalada y
estrechada en el
medio, clavijas, boca, tapas, trastes, mástil, puente y
cabeza. La posición para tocarla es sentado, con el pie
izquierdo apoyado en un posapies alto para sujetarla sobre el muslo.